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Jaeger-LeCoultre “Hybris Mechanica 55”

Jaeger-LeCoultre “Hybris Mechanica 55”

La trilogía de obras maestras de Jaeger-LeCoultre

En un estuche único, Jaeger-LeCoultre presenta la trilogía más portentosa de la historia relojera, compuesta por tres guarda-tiempos que reúnen nada más y nada menos que la extraordinaria suma de 55 complicaciones.

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Con el Hybris Mechanica 55, la Manufactura demuestra una vez más su capacidad para conjugar las exigencias de la innovación con un savoir-faire construido en 176 años de tradición. Esta colección excepcional comprende tres obras maestras absolutas: el nuevo Hybris Mechanica à Grande Sonnerie, el Hybris Mechanica à Triptyque y el Hybris Mechanica à Gyrotourbillon. Esta trilogía marca un hito en la historia de la relojería, ya que además de reunir los tres relojes de pulsera más complicados jamás realizados hasta el día de hoy, también presenta un impresionante panorama de la evolución de la Alta Relojería hasta los inicios del tercer milenio ilustrando algunos de los logros más notables de la Grande Maison del Valle de Joux en el transcurso de su rica y dilatada historia.

Para rendir homenaje al valor de estas tres piezas extremadamente raras y de inigualable refinamiento, la Manufactura Jaeger-LeCoultre ha hecho confeccionar una auténtica caja fuerte con prestigiosos acabados que responde a las más elevadas exigencias de seguridad.

Los emblemas de la tradición y del refinamiento
Cada reloj es un emblema de pleno derecho del savoir-faire y del espíritu de innovación de Jaeger-LeCoultre, que no duda en reinventar las complicaciones más desafiantes de la Alta Relojería. Para llevar a cabo la construcción de estos movimientos extremadamente complejos, los relojeros e ingenieros de la Manufactura no dudaron en replantear los métodos convencionales, en reconsiderar los preceptos establecidos ni en desarrollar tecnologías innovadoras.

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Única en el mundo, la colección despliega tres temas relojeros principales, elevándolos a un grado de perfección desconocido hasta el día de hoy: la quintaesencia de la medición mecánica del tiempo con el tourbillon esférico, el enfoque matemático de la eternidad con el calendario perpetuo en todas las variaciones y la sobrecogedora indicación musical de las horas.
El Hybris Mechanica à Grande Sonnerie, el invento más reciente de la Grande Maison, materializa un sueño anhelado desde hace mucho tiempo tocando las horas, los cuartos y los minutos en un carillón Westminster completo, miniaturizado para adaptarse a las reducidas dimensiones de un reloj de pulsera. Sin embargo, a pesar de sentirse sumamente satisfechos de esta proeza, los relojeros de la Manufactura también decidieron equipar a este guarda-tiempos digno de todos los superlativos con un tourbillon volante y un calendario perpetuo con agujas retrógradas. Un mecanismo de horas saltantes completa la dimensión sinfónica de esta pieza maestra que aúna nada menos que 26 complicaciones.
Concebido inicialmente para los relojes de bolsillo, el tourbillon simboliza desde hace 200 años el dominio absoluto de la medida del tiempo. El Hybris Mechanica à Gyrotourbillon ha transformado esta construcción para adaptarla a las exigencias específicas de un reloj de pulsera que acompaña constantemente los movimientos de la muñeca en todas las direcciones. Así, la jaula del tourbillon esférico no sólo gira sobre sí misma sino también pivota sobre un eje secundario con el fin de eliminar todas las influencias posibles de la gravedad terrestre, sea cual fuere la posición del reloj. El Hybris Mechanica à Gyrotourbillon posee diez complicaciones, entre las que figuran un calendario perpetuo dotado de cuatro agujas retrógradas, una indicación de la ecuación del tiempo y una fantástica reserva de marcha de ocho días producida por sus dos barriletes.
Por último, Jaeger-LeCoultre demuestra en el Hybris Mechanica à Triptyque su perfecto dominio de los arcanos del calendario gregoriano y de su representación mecánica al presentar el calendario más completo que se puede albergar en un reloj de pulsera. Sin embargo, los relojeros también quisieron mejorar aún más la precisión de este guarda-tiempos único y lo lograron gracias a un mecanismo de escape inédito, el nuevo escape isómero de elipse. En total, el reloj posee nada más y nada menos que 19 complicaciones, incluyendo el tiempo sideral, un calendario zodiacal inédito y un panorama del cielo estrellado. En conjunto, la trilogía Hybris Mechanica reúne la fabulosa suma de 55 complicaciones.
El primer elemento de la Trilogía: el Hybris Mechanica à Grande Sonnerie
Los conocedores lo saben: la realización de un reloj de sonería se considera el pináculo del arte relojero pues la complejidad de su mecanismo supera de lejos la de cualquier otra complicación. La construcción de un reloj con repetición de minutos no sólo requiere de décadas de experiencia en los ámbitos más complejos de la Alta Relojería, sino también un conocimiento profundo de la teoría musical, de la física del sonido y de la aptitud para crear un instrumento en miniatura, capaz de transformar la exacta medición mecánica del tiempo en un universo de pura armonía.
Desde su creación en 1833, Jaeger-LeCoultre, que ocupa un rango preponderante entre las manufacturas relojeras más prestigiosas del mundo, ha creado y fabricado más de 200 calibres de repetición, cuya gama se extiende desde movimientos ultraplanos hasta las grandes complicaciones de mayor sofisticación. Reconocida por elevar constantemente los límites de la relojería, la Grande Maison recurre a las competencias excepcionales de un millar de colaboradores que ejercen más de cuarenta oficios y permanecen en sus labores en la sede original, aunque ampliada en distintas ocasiones, en el corazón del Valle de Joux. Además, Jaeger-LeCoultre ha llevado a cabo intensos esfuerzos y ha realizado una obra primordial para preservar el patrimonio de la Alta Relojería y asegurar su transmisión de generación en generación.

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Así, los conocedores del mundo relojero no se sorprenderán al saber que la Manufactura de Le Sentier no dudó un segundo en emprender la conquista de un nuevo Grial relojero al construir un calibre totalmente inédito que incorpora una Gran Sonería con carillón Westminster. Además de repetir las horas, los cuartos y los minutos a la demanda –repetición de minutos-, la Gran Sonería toca automáticamente al paso los cuartos y las horas transcurridas. De extraordinaria complejidad, este reloj de pulsera no sólo es el único que reproduce fielmente la melodía del Big Ben en la sonería más extensa jamás emitida por un reloj, sino que también reúne en una caja clásica de armoniosas proporciones un calendario perpetuo y un tourbillon volante. El Hybris Mechanica à Grande Sonnerie encarna el último logro realizado por una Manufactura que no se detiene en el alcance de nuevas cumbres y deslumbra al mundo de la relojería con sus sorprendentes innovaciones mecánicas en las que conjuga refinamiento, elevadas prestaciones técnicas y elegancia.
Con sus 1300 componentes, el Calibre 182, concebido con legítimo orgullo por los relojeros de la Manufactura es el movimiento más complejo y de mayor perfección jamás realizado hasta el día de hoy para un reloj de pulsera. Las innovaciones presentadas por este mecanismo de 10,42 mm de altura y 37 mm de diámetro que se alberga en una caja de oro blanco de 44 mm de diámetro, han sido coronadas por trece patentes, pues cabe mencionar que los ingenieros de la Grande Maison no se limitaron a respetar la tradición y a continuar los métodos convencionales para dar vida a una nueva variante fundada en conceptos de relojes con sonería ya existentes. En efecto replantearon íntegramente y optimizaron los principios esenciales de los mecanismos dotados con una indicación acústica de las horas, recurriendo a una pericia relojera única alcanzada gracias a los 176 años de experiencia, a sus notables competencias en tecnologías de vanguardia y a una herramienta de producción de avanzada en materia de precisión.

Timbres, martillos y… “cerebro”
Dispuesto en el centro de la corona, un pulsador permite activar la función de repetición de minutos a la demanda. Su activación permite contemplar la inmediata puesta en movimiento de cinco rastrillos, visibles a las 9 horas a través de una abertura en la esfera. Estos activan a su vez los martillos, que golpearán los timbres el número de veces que sea necesario para indicar la hora exacta. Jaeger-LeCoultre decidió tocar las horas sobre un timbre grave, los cuartos con la melodía del Big Ben usando los cuatro timbres, y los minutos sobre un timbre agudo. Este reloj es el primero que integra un carillón Westminster y que respeta el orden tradicional de sonería de la repetición de minutos: horas, cuartos, minutos. Como si fuera poco, los relojeros también desarrollaron un mecanismo adicional que permite suprimir el tiempo muerto cuando la sonería no tiene que tocar los cuartos. El reloj toca el número de horas empalmando directamente con los minutos.

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Para mejorar la función y la calidad de la sonería, los relojeros de Jaeger-LeCoultre inventaron unos martillos inéditos bautizados como “martillos de tropiezo”. Al constatar la baja eficacia de los martillos tradicionales, desarrollaron unos nuevos con cabeza articulada. Esta geometría inédita permite utilizar aproximadamente el 80 por ciento de la energía procedente de los rastrillos, mientras que los martillos tradicionales sólo transmiten entre el 10 y el 30 por ciento a los timbres. Este rendimiento excepcional permite reducir las dimensiones del barrilete y asegurar una reserva de marcha sin igual: 12 horas en modo Gran Sonería.

Por su concepto en sí, el mecanismo de los relojes con sonería se puede estropear seriamente si se ajusta la hora mientras la sonería está funcionando o si se giran las agujas en el sentido contrario de las agujas del reloj. Los especialistas de la Grande Maison encontraron una solución a este problema recurrente replanteando íntegramente el sistema de la Gran Sonería. El ajuste de la hora y de los minutos no se efectúa por la corona sino mediante pulsadores. Un pulsador para las horas y dos para los minutos, con posibilidad de ajustarlos hacia adelante y hacia atrás. Un mecanismo de embrague integrado en el rodaje desconecta automáticamente los pulsadores de puesta en hora en cuanto se desactiva el modo silencio o cuando se activa la repetición de minutos. Así, resulta imposible hacer una falsa manipulación y los minutos pueden cambiarse hacia atrás evitando un cambio del calendario perpetuo durante los pequeños ajustes horarios. Con la misma inquietud por el detalle y la perfección, los relojeros concibieron el mecanismo de modo que resulta imposible desplazar la hora indicada y, por ende, el número de golpes; un problema jamás resuelto por las Grandes Sonerías tradicionales. Así, el “cerebro” de la sonería también “pilota” por primera vez la visualización de las horas.

La melodía nace del sonido y del ritmo
El cerebro del mecanismo de sonería está compuesto por una compleja torre de tres pisos de 5,15 milímetros de altura. Una nueva sorpresa para los conocedores de la Grande Sonnerie, el caracol de las horas, las levas de los cuartos y el caracol de los minutos están unidos en un mismo eje. A todas luces, esta construcción lógica y racional permite reducir el volumen del mecanismo de sonería. Además, esta nueva disposición permite por primera vez eliminar las célebres piezas llamadas “sorpresas”, mecanismos destinados a impedir que los relojes con sonería golpeen accidentalmente 14 minutos o tres cuartos en lugar de la hora en punto.
La regularidad de su ritmo y el silencio del mecanismo son una prueba de calidad reservada únicamente a los mejores relojes de repetición y Gran Sonería. Para lograrlo, el Hybris Mechanica à Grande Sonnerie recurre a un regulador centrífugo situado sobre un volante para controlar la energía proporcionada por el barrilete de la sonería. Contrariamente a los dispositivos convencionales, este sistema opera de un modo perfectamente silencioso, separando las cabezas perdidas de platino hacia el exterior para regular el flujo de energía gracias a las leyes de la fuerza centrífuga.
Por regla general, la caja del reloj sirve de caja de resonancia para amplificar la vibración de los timbres de la repetición. En este ámbito, los ingenieros de la Manufactura también se alejaron de la tradición e inventaron un timbre de cristal patentado. Los timbres están soldados directamente sobre el cristal del reloj, lo que permite emitir el sonido fuera de la caja con una potencia y una difusión jamás alcanzada hasta hoy. Para enriquecer el sonido cristalino, los relojeros perfeccionaron un proceso para suprimir la “manchette” del cristal –al tiempo que la caja permanece perfectamente hermética– haciendo que el bisel y la carrura participen también en la emisión del sonido. Por último, cabe señalar que los especialistas eligieron el oro blanco, pues presenta el mayor factor de prestaciones acústicas según un amplio análisis en materia de potencia, duración, claridad, riqueza y de acorde perfecto.
La calidad sonora de un reloj también depende en gran medida de los timbres, elementos esenciales que producen el sonido, de manera muy similar a las cuerdas golpeadas por los martillos de un piano. Después de muchos años de investigación destinados a crear un sonido lo más fuerte posible, Jaeger-LeCoultre perfeccionó una forma de timbre totalmente inédita, empleada por primera vez en el Master Minute Repeater de 2007. Confeccionados en una aleación especial, en una sola pieza que se extiende desde la base –el talón- hasta el timbre propiamente dicho, presentan una sección cuadrada, opuesta a la sección redonda tradicional, ofreciendo una superficie de contacto con el martillo, de mayor importancia. Además, la tonalidad de la melodía se puede personalizar en función de los deseos del futuro propietario del Hybris Mechanica à Grande Sonerie.
Por último, los relojeros de la Manufactura crearon unos tornillos especiales destinados a aumentar la robustez del conjunto y a reducir el riesgo que se desajusten a largo plazo, un aspecto de particular importancia teniendo en cuenta las vibraciones acústicas. Sus tornillos de titanio de cabeza hexagonal ofrecen un par de ajuste cinco veces más alto que sus semejantes convencionales y por tanto son garantes de una notable fiabilidad.

El tourbillon y el calendario perpetuo
A pesar de que la Gran Sonería es una proeza extraordinaria en sí misma, los relojeros de Jaeger-LeCoultre decidieron añadir otras complicaciones al Hybris Mechanica à Grande Sonnerie para izarla hasta las esferas más selectas de los relojes con grandes complicaciones.
La primera de estas complicaciones es el tourbillon que está dispuesto en el fondo del movimiento. En el Reloj Hybris Mechanica à Grande Sonnerie, toma la forma de un tourbillon volante. Para no ocultar el espectáculo relojero del tourbillon, los relojeros suprimieron el puente superior de la jaula y sólo conservaron el puente inferior, manteniendo el tourbillon en su lugar gracias a un rodamiento de esferas de cerámica que no precisa lubricación. Compuesto por 67 piezas, el mecanismo del tourbillon mide 12,42 milímetros de diámetro para una altura de 3,45 milímetros. Mientras que la jaula, reducida a su más simple expresión para no ocultar el órgano regulador, es de titanio y gira sobre un rodamiento de esferas de cerámica que no requiere lubricación, su volante está dotado de cuatro tornillos de regulación, diez cabezas perdidas y una espiral Breguet con curva terminal. Su frecuencia de oscilación es de 4 Herz, es decir, de 28.800 alternancias por hora; su diámetro de 10 mm y su inercia de 11,5 mg.cm2 aseguran un altísimo nivel de ajuste cronométrico.
Para culminar su obra maestra, los especialistas de Jaeger-LeCoultre no dudaron en enfrentarse a un tercer desafío relojero, la integración al movimiento de un calendario perpetuo íntegramente retrógrado que indica la fecha, el día de la semana y el mes en esferas subsidiarias e indica el ciclo de los años bisiestos en una pequeña abertura. El mecanismo está programado de tal modo que sólo necesitará una corrección manual en el lejano año de 2100. Los correctores situados en la caja a las 12 horas permiten ajustar las indicaciones del calendario tras un período sin uso.
Esta cantidad de características excepcionales permite afirmar legítimamente que este guarda- tiempos extraordinario no tiene igual en todo el universo de los relojes de pulsera, porque integra las complicaciones más sofisticadas bajo formas innovadoras e inéditas que ilustran decididamente el arte relojero tal como lo concibe la Grande Maison del Valle de Joux.
Un diseño clásico para un mecanismo revolucionario
El Hybris Mechanica à Grande Sonnerie enarbola el diseño clásico y refinado de la línea Duomètre. De sobriedad extrema, en cuanto a las complicaciones del reloj se contenta con indicar la hora digital saltante, los minutos, el modo de la sonería (Grande, Pequeña, Silencio), las indicaciones del calendario en el fondo y las 2 reservas de marcha características del Dual Wing. La esfera, dividida en dos partes, posee una abertura que permite observar los rastrillos de la Gran Sonería. Por último, el fondo transparente del reloj permite contemplar las evoluciones del tourbillon y el ballet de los martillos a través del fondo de cristal de zafiro.
Las distintas funciones del reloj se controlan a través de la corona y los pulsadores, pero hasta en este ámbito los relojeros de Jaeger-LeCoultre demostraron su ingenio: basta con girar la corona en un sentido para armar el barrilete del tren de ruedas y generar fácilmente una reserva de marcha de 50 horas. Es igualmente simple girar la corona en el otro sentido para armar el segundo barrilete que almacena la energía necesaria para asegurar el funcionamiento del mecanismo de la Gran Sonería durante doce horas. Por su geometría, los dos barriletes se integran en el concepto Dual Wing, mediante el cual, un rodaje se consagra a la medición del tiempo y el otro a una función adicional, en este caso la indicación musical de la hora.

El segundo elemento de la trilogía es el Hybris Mechanica à Gyrotourbillon
Esta trilogía relojera absolutamente excepcional, se presenta en estuche único que contiene, además del Hybris Mechanica à Grande Sonnerie, otros dos relojes altamente complicados: el Hybris Mecanica à Gyrotourbillon, un eminente miembro de la línea Master sumamente refinado y el Hybris Mechanica à Triptyque, un fabuloso representante de la celebérrima familia Reverso.
Desde los inicios de la medición mecánica del tiempo los relojeros se esforzaron para crear guarda-tiempos cuyas características técnicas les permitieran cumplir su función con la mayor precisión posible. Desde hace dos siglos, el tourbillon inventado por Abraham-Louis Breguet – un dispositivo constituido por una jaula que gira efectuando rotaciones constantes al tiempo que alberga el escape y elimina los errores de marcha en las posiciones verticales – se considera la cumbre de la precisión para un reloj mecánico. Desarrollado desde sus orígenes para relojes de bolsillo, sólo cumple su función en dos dimensiones y desempeña su labor de manera imperfecta en un reloj de pulsera sometido por su propia naturaleza a numerosos movimientos en todas las direcciones. Los relojeros de Jaeger-LeCoultre se inspiraron en este invento fuera de serie para crear el Gyrotourbillon I, revelado en 2004. El calibre 177 integra un tourbillon con dos jaulas que giran en torno a dos ejes compensando el efecto de la gravedad terrestre en el volante en tres dimensiones. Su esfera en esqueleto de oro blanco y titanio también comprende un calendario perpetuo con cuatro agujas retrógradas y una indicación de la ecuación del tiempo que se puede ajustar a cualquier lugar del mundo, en función de los deseos de su propietario. Dos barriletes con un fondo y una tapa de zafiro aseguran una prodigiosa reserva de marcha de ocho días a esta segunda pieza maestra del arte relojero.
El tercer elemento de la trilogía: el Hybris Mechanica à Triptyque
Por lo general, el calendario perpetuo se considera una respuesta mecánica planteada ante la dificultad de descontar los días, los meses y los años del calendario gregoriano empleado desde el Renacimiento. Sucesivamente perfeccionado desde la Antigüedad, en particular al añadir y suprimir años bisiestos, el calendario que conocemos necesita muchos ajustes para observar la sucesión correcta de los meses y de los años, en el transcurso de un ciclo anual o secular.

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Así, el tercer elemento de esta trilogía sin igual es el Reverso Grande Complication à Triptyque, una pieza maestra que vio la luz en 2006, siendo el reloj más complicado de la célebre línea de relojes con caja giratoria y el primer reloj que permite visualizar sus indicaciones en tres esferas distintas, incluyendo la base que soporta la caja. En total, el Calibre Jaeger-LeCoultre 175 integra 19 complicaciones, entre las que destacan el tiempo civil, el tiempo sideral, un calendario zodiacal, la carta del cielo y una ecuación del tiempo con indicación de las horas del amanecer y de la puesta del sol, que los relojeros de Jaeger-LeCoultre pueden regular para estar en armonía con el fenómeno astrológico observable en cualquier lugar del mundo. Sobre una esfera incrustada de oro, la base ofrece un calendario perpetuo con fecha retrógrada y fases de la luna, conectado al movimiento mediante un sistema de transmisión patentado que modifica con precisión las indicaciones del calendario a medianoche, sea cual fuere la faz presentada por el reloj. Su movimiento de cuerda manual posee un tourbillon equipado con el nuevo escape isómero de elipse dotado de un volante de platino e iridio, perfeccionado especialmente para este mecanismo. Este guarda-tiempos excepcional es el resultado de seis años de investigación y desarrollo en los talleres de la Manufactura.

Un estuche de un valor inconmensurable
Entre 2009 y 2014 la Manufactura Jaeger-Lecoultre producirá treinta estuches compuestos por estas tres obras maestras del arte relojero. La entrega de las piezas empezará en septiembre de 2010 bajo una forma original que asocia lujo y seguridad: en efecto éstos relojes serán entregados en una caja-fuerte cubierta de piel, fabricada por un artesano alemán especializado. Este espléndido objeto es el perfecto guardián de los tres preciosos relojes: mide 1,5 m de altura por 1 metro de ancho, con un peso de casi una tonelada. Para sacar el mejor partido a sus conocimientos técnicos y acústicos, Jaeger-LeCoultre ha integrado un sistema que permite escuchar la melodía del reloj, incluso cuando se encuentra en el interior de la caja de seguridad. Sin micrófono ni altavoz, el sistema inalámbrico difunde fielmente hacia el exterior los sonidos
emitidos por el reloj. Bajo su aspecto refinado, la caja fuerte está equipada con los últimos desarrollos y los materiales de máxima seguridad, cumpliendo las mayores exigencias en materia de seguros. Además, dispone de tres rotores automáticos de reloj para mantener en marcha las tres piezas maestras mientras no se usan, así como numerosos rotores suplementarios para movimientos automáticos y espacios para conservar relojes, joyas, modos de empleo, etc.
Cabe señalar que hubiese sido muy difícil imaginar una solución más competitiva y elegante capaz de albergar con total seguridad los tres extraordinarios coronamientos del arte relojero que llevan la firma de la Grande Maison del Valle de Joux.

RESUMEN DE PRENSA: Hybris-Mechanica

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