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Vino en Magnum. ¿Mejor?

Razones para pedir 2 botellas en una

El vino se comenzó a embotellar en la corte británica a finales del S. XVII. La idea fue puesta en marcha por Sir Kent Digby quien pensó en crear botellas tubulares para mejorar el almacenaje en horizontal. Este hecho supuso una pequeña revolución en el mundo del vino. El gollete de las botellas era de mayor diámetro y se usaba para atar el tapón y evitar derrames. Unos pocos años después en Burdeos se comenzaron a fabricar botellas tubulares de hombros redondeados a las que llamaron bordelesas. Fueron usadas principalmente para exportar vinos claretes. Los volúmenes de estas botellas eran irregulares, ya que eran fabricadas de manera artesanal. 

Hasta estos momentos de la historia, los vinos se almacenaban en pellejos, recipientes de barro, barriles, etc. Con grandes variaciones en cuanto a calidades de material y forma de conservar. Fue gracias a los holandeses que se comenzó a utilizar azufre (sulfuroso) para conservar los vinos. Ellos lo comenzaron a utilizar en sus exportaciones para evitar refermentaciones en los viajes. 

Los que trabajamos en bodegas sabemos que el vino “en rama” (sin filtrar) y guardado en mayores volúmenes conserva mejor sus cualidades. El vino soporta mejor las variaciones de temperatura, está protegido contra oxidaciones por luz directa, etc. Y esta misma regla sirve para volúmenes en botella.  

¿Por qué se venden botellas de 0,75 L? Es una cuestión de logística, de manejo por parte del consumidor final y de precio. Pero es bien sabido por los aficionados del vino que un mismo vino en botella magnum suele estar mejor.
Esto es debido a que un vino en mayor volumen conserva mejor su propiedades organolépticas. La evolución es diferente, ya que la microoxigenación suele ser menor debido a que el tapón suele ser el mismo; por lo tanto la evolución es más lenta y por lo tanto un gran vino se puede conservar mejor durante más tiempo en una botella magnum (1,5 L). 


Las botellas magnum además suelen contener más gramos de vidrio, siendo las tonalidades muy oscuras, por lo que soportan mejor las oxidaciones por luz directa. Además suelen estar mejor cerradas porque que se suelen utilizar tapones más largos (49 mm) y de mayor calidad (primera o flor). 

A parte de todos estos argumentos, existen dos más para pedir una botella magnum. El primero es que las bodegas suelen embotellar magnum sólo en sus mejores vinos y en sus mejores añadas, lo que se convierte en sinónimo de garantía. Y segundo que debido a su volumen los restaurantes y vinotecas por regla general suelen tener las botellas bien guardadas, las mueven menos y las cuidan más.